Por qué no quiero viajar al espacio (con Axe Apollo)

El desodorante Axe, una de las marcas de la multinacional Unilever, presentó recientemente una nueva fragancia, llamada Axe Apollo. Cabe destacar que los publicistas de Axe nos tienen acostumbrados desde hace años a sus ingeniosas y cuidadas (aunque bastante machistas) campañas de marketing, y ésta no iba a ser la excepción. Además de la prolija estética “espacial” de sus publicidades, y las reminiscencias astronáuticas del nombre elegido para el producto, esta vez Axe nos propone participar en un concurso para viajar al mismísimo espacio exterior.

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La idea parecía interesante, al menos a priori, y logró convencerme para que me inscribiera. Axe se aseguró de contar con la imagen de Buzz Aldrin, el segundo hombre en caminar sobre la superficie lunar, en un video exclusivo de presentación. Está claro que desde hace unos cuantos años, Aldrin está dispuesto a realizar cualquier actividad económicamente redituable, sin pensar demasiado en el legado de su participación en las misiones Apollo. De todos modos, su asociación a la imagen del concurso me pareció un guiño a los fanáticos de la exploración expacial por parte de Axe.

El premio del concurso consiste en un viaje a bordo de un avión-cohete suborbital denominado Lynx (curiosamente, por cuestiones de propiedad intelectual, Axe se comercializa bajo el nombre Lynx en el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda). La nave está siendo desarrollada actualmente por la empresa californiana XCOR, y tiene dos versiones: la primera, denominada Mark I, es considerada un prototipo, y se elevará a una altura máxima de 60 kilómetros. La segunda versión, llamada Mark II, será la que finalmente entrará en producción para llevar turistas a más de 100 kilómetros de altura, es decir, superando la línea de Kármán y llegando al espacio propiamente dicho.

En 2008 se anunció que la versión Mark I estaría operacional en dos años. Sin embargo, los planes se fueron retrasando, primero hasta principios de 2012, y actualmente hasta fines de 2013. XCOR ha anunciado que los primeros vuelos de la versión Mark II estarían en condiciones de concretarse a partir de los primeros meses de 2014, pero esa agenda me parece sencillamente demasiado optimista por parte de la empresa de Jeff Greason.

Para evaluar desde la perspectiva adecuada el desafío que representa desarrollar una nave de turismo suborbital, sólo hace falta repasar los problemas técnicos y los consecuentes retrasos que ha sufrido su competidor Scaled Composites en el desarrollo de la SpaceShipTwo, que a pesar de los 400 millones de dólares invertidos en su preparación, y de más de veinte vuelos de prueba, todavía está a un par de años de poder iniciar su operación comercial.

Por si la viabilidad de poder efectuar un vuelo suborbital en una nave que todavía ni siquiera ha visto la luz del sol no fuera motivo suficiente de duda, una rápida revisión de los términos y condiciones del concurso, disponibles aquí, no hará más que aumentar la perplejidad de cualquier candidato a astronauta.

En el documento no se menciona en absoluto la posibilidad de viajar al espacio a bordo de un avión-cohete Lynx. Sin lugar a dudas, estamos hablando de un documento elaborado por el área legal de Unilever, que detalla los términos y condiciones del concurso ¡y que omite mención alguna del supuesto premio mayor del concurso!

Siempre de acuerdo a los términos y condiciones oficiales, el premio mayor es un viaje con los gastos pagos a una “academia espacial Axe” en Orlando, Florida, a fines del 2013. El siguiente video detalla las actividades que se realizarán allí, y no tiene desperdicio:

Definitivamente, el departamento de marketing de Axe necesita con urgencia un buen editor técnico. En el video se menciona que los ganadores realizarán vuelos en un L-39 Albatros al doble de la velocidad del sonido, cuando en realidad se trata de un avión de velocidad absolutamente subsónica (Mach 0,8).

Analizando toda la evidencia disponible, es difícil discernir si estamos ante un caso de publicidad engañosa, o simplemente se trata de una marca de desodorantes tratando de manejar un tema que evidentemente los supera. Después de todo, a lo largo de los años y a través de sus publicidades, Axe no se preocupó de otra cosa que no fuera venderse como elixir para conquistar mujeres.

Para terminar, y por si fuera poco, quiero resaltar un detalle del documento de términos y condiciones que menciona las “pruebas” a las que deberán someterse los candidatos a astronautas en la competencia regional:

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Me encantaría viajar al espacio algún día, es el sueño más grande de mi vida. Pero en el caso de este concurso, creo que Unilever necesita decidir si apunta su mercadotecnia a los adolescentes que buscan conseguir chicas, o a los verdaderos entusiastas de la exploración espacial. Justamente por eso, porque la filosofía del concurso no respeta a estos últimos y no se trata de una competencia seria, elijo no participar, y sólo les hago un último pedido. Sería bueno poder eliminar mi perfil una vez registrado, y no quedar cautivo del concurso hasta el final.

¡Gracias por la invitación de todos modos, Axe!

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