Meteoros, meteoritos y meteoroides: Arrojando un poco de luz sobre la cobertura de los medios

Cerca de las 3:30 de la madrugada del domingo 21 de abril, los habitantes de varias provincias del centro y norte de Argentina pudieron observar cómo el cielo se iluminó durante unos segundos por el ingreso de un meteoroide en la atmósfera terrestre. Eventos de un brillo tan elevado, similar al de la luz diurna, son calificados como bólidos.

Lamentablemente, como casi siempre ante uno de estos sucesos, los medios de comunicación están dando por cierta información confusa y en muchos casos incorrecta. Seguramente las causas de tantos errores por parte de la prensa no especializada tengan que ver con el apresuramiento por capitalizar el interés que causó a nivel mundial un evento similar el 15 de febrero en Chelyabinsk, Rusia. Quizás sería bueno, entonces, dejar en claro algunos detalles importantes.

En varios diarios online, por ejemplo, se menciona que lo que ocurrió fue un meteorito. En realidad, lo correcto es hablar de un meteoro, es decir, la estela de luz generada por el ingreso de un meteoroide en la atmósfera terrestre. Los meteoroides son cuerpos menores de nuestro sistema solar, cuyo tamaño puede oscilar desde unos pocos nanómetros hasta los 50 metros. Se denomina meteoritos a los meteoroides que sobreviven a su caída e impactan en la superficie terrestre, y hasta donde sabemos, en esta ocasión no se conoce con certeza que ese haya sido el caso.

Al margen de eso, hay varias cosas que no termino de entender. Si la caída del meteoro fue a las 3:30, ¿por qué se ve tan claramente el resplandor del amanecer en muchas de las fotos que supuestamente corresponden a ese evento? Por otro lado, ¿resulta tan importante ilustrar una nota, al punto de que un diario como La Nación recurra a imágenes bajadas de Internet que claramente corresponden a otros meteoros? Supongo que, parafraseando aquel viejo adagio que se le suele atribuir a Mark Twain, los medios no van a dejar que la realidad se interponga en el camino de una buena historia con misteriosos resplandores nocturnos…

A diferencia de las imágenes, los videos como el que acompaña este artículo sí parecen ser auténticos. Con respecto a ese tema, la luz de un meteoro no proviene de la fricción del meteoroide con la atmósfera, como muchos han informado. En realidad se genera por la onda de choque que se produce delante del meteoroide, donde el aire se comprime tanto que se calienta hasta hacerse incandescente. Es ese intenso calor, sí, el que termina derritiendo o vaporizando al objeto.

De todas formas, los meteoroides tampoco «explotan» en el sentido tradicional de la palabra. Pueden derretirse, fragmentarse, o liberar algún material volátil que haga que el objeto se desintegre, pero esa «explosión» en sí no es un evento de alta energía. En los casos en que se han roto vidrios y producido otros daños en tierra firme, eso fue causado por la onda de choque supersónica a la que hacía referencia más arriba, y no por la tan mentada «explosión».

Cuando el meteoroide es lo suficientemente grande antes de ingresar a la atmósfera, es decir, si tiene al menos varios metros de diámetro, su desintegración puede producirse por la presión desigual entre el lado anterior y el lado posterior del objeto, que lo termina achatando en el eje paralelo a su dirección de movimiento. Sin embargo, no se observó una fragmentación evidente, por lo cual no sería extraño que el meteoroide simplemente se haya derretido o vaporizado.

Por otro lado, contrariamente a lo que podría suponerse, las ondas de choque producto del ingreso de un meteoroide en la atmósfera no se dispersan de forma isotrópica, sino que se enfocan a lo largo de la trayectoria del objeto. En este caso, sin embargo, ningún reporte indica que se hayan escuchado, por lo cual está claro que el meteoroide estaba a varios kilómetros, y no a 300 metros de altura, como informaron algunos medios basándose en vaya uno a saber qué información.

Para terminar, en varios medios utilizaron esta noticia para afirmar que según dicho observatorio, el meteoro seguramente formaba parte de la lluvia de meteoros de las Líridas. Lo cierto es que sin un análisis de la trayectoria del meteoro, es imposible afirmar esto con certeza. Por el contrario, e incluso si los datos apuntaran a que el meteoro hubiese provenido de un radiante en la constelación de Lyra, lo más probable es que ambos eventos no estén relacionados en absoluto.

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